
¡LLEGAN LAS NOTAS!
Estamos en la época de las notas. Es un momento terrible para muchos padres y para muchos niños y jóvenes.
A mí me gustaría desde estas páginas reflexionar un poco, sobre este momento a veces tan desagradable en la que los niños vienen con las notas a casa. Este hecho puede ser causas de discusiones familiares importantes, de castigos, de humillaciones a los niños, y en general de desazón general, a no ser claro es, que las notas sean brillantes, en cuyo caso muchas veces ya no importa si el niño tiene una terrible falta de valores, es un desconsiderado, agresivo o vanidoso, si no sabe compartir, si en fin es como persona, un niño insoportable ( y les aseguro que también los hay...)
Evidentemente como casi siempre, no es culpa de ellos, sino de la forma de educación que han tenido. Padres que les compran lo que quieran porque han sacado notas muy buenas, que les comen a besos y se prodigan en todo tipo de alabanzas hacia ese niño, proclaman sus notas a los cuatro vientos y en fin les hacen creer que son los amos del mundo, y por supuesto que no hay nada más importante en la vida que los estudios, destacar, competir y ser siempre, siempre, los mejores... Esto puede traer graves consecuencias, empezando por lo que puede sufrir ese niño si en algún momento fracasa, porque creerá que le quieren sólo en función de su éxito escolar , y en fin tendrá un gran déficit en su educación principalmente porque nadie le habrá enseñado a ser una “ buena persona”...
Pero ahondemos un poco más en los que tienen notas más flojas, que son la mayoría por supuesto...
Nunca deberemos humillarle, insultarle o decirle que no vale para nada y desde luego no quiero ni pensar en castigos físicos ( que les aseguro que existen y muchos.)
Es importante que descubramos donde están los fallos en el aprendizaje y le demos la oportunidad de superarlos, con ayuda, con comprensión y si hace falta con un examen profesional que determine, porqué ese niño tiene fracaso escolar, porque a veces también es posible que no tenga la capacidad adecuada para el estudio y en cambio puede desarrollar mejor otras aptitudes para triunfar y ser feliz en la vida.
Es ahora cuando más nos necesita, porque ningún niño del mundo quiere disgustar a sus padres, ha sido algo que el no ha podido resolver por un montón de causas.
Escuchemos a nuestro hijo. No siempre tienen toda la razón los profesores. Los hay excelentes, vocacionales, que lucharán por su hijo pero también hay “funcionarios” en el sentido de cumplir con su horario y punto. No sé si hay más de unos que de otros, pero por mi experiencia he visto profesores que levantaban a un niño hundido y desgraciadamente también he visto a otros que hundían al alumno personal e intelectualmente. Por eso usted escuche, infórmese y luego decida. A veces es verdad que sólo hicieron un examen en la evaluación o que este o aquella corrige de una forma irracional... Insisto, antes de juzgar a su hijo, recoja toda la información posible... ¡ ah, y cuidado! No caiga en el otro extremo: el de pensar que toda la culpa la tienen los demás, porque también puede ser que su hijo sea un niño maleducado en el sentido estricto de la palabra y no sabe superar por sí sólo los problemas, puede estar superprotegido, acostumbrado al mínimo esfuerzo porque eso es lo que ha vivido en casa... Insisto, investigue con la mayor objetividad posible.
Procure evitar los castigos a largo plazo. Además de no servir para que el chico estudie más, entre otras cosas porque si no se centra no lo va a hacer porque usted le deje tres meses sin salir de casa.
Estimúlele, anímele, que sepa que cuenta con nosotros, que esta primera evaluación es sólo un ensayo, que puede remontarlo todo. No sea catastrofista, ni trágico. No olvide que las notas pueden ser importantes, pero más todavía lo es que su hijo esté formado en todos los sentidos para la vida...
RECUERDE:
Procure evitar al máximo los castigos y si los tiene que aplicar hágalo en el momento por períodos cortos. Cuando son largos pierden toda su eficacia.
Es mejor recompensarle cada vez que estudie, traiga buena nota en un examen, etc... y la recompensa no tiene porque ser material... puede ser un elogio, un beso, un animarle o comprarle unas golosinas especialmente ese día...
Nunca sobrevalore los resultados excelentes en las notas, puede sin darse cuenta fomentar una actitud que puede ser negativa en su hijo.
En una palabra, no deje que parezca que le quiere o no en función de las notas porque esto le puede acarrear trastornos psicológicos ( no sabe la de niños que dicen: mis padres no me quieren porque saco malas notas...) En una palabra, ponga los medios racionales que tiene en su mano cuando sus resultados son malos, ayuda, diálogo, diagnóstico de ese fracaso... pero sobretodo quiérale, los niños, se lo aseguro, es lo único que pretenden.